El Consejo Académico de la Universidad del Valle en reunión ordinaria en la tarde de hoy 18 de octubre analizó, entre varios puntos, la situación actual de nuestra institución frente al proceso de la propuesta de reforma de la Ley 30. El contexto, incluyendo el internacional, en el cual se presentan los hechos hoy en día es muy delicado. El Gobierno ha radicado el proyecto de esta reforma después de casi seis meses de haber sido anunciada y no obstante voces opuestas, por supuesto, al espíritu y a los términos en que esta reforma ha sido concebida y presentada. Varias instituciones universitarias del país se encuentran en paro de actividades, otras han clausurado el semestre, en unas terceras los programas avanzan sólo parcialmente. La Universidad del Valle, que ha estado presente en esta discusión desde un primer momento, a través no sólo de sus diversos estamentos (profesorales y estudiantiles, que van desde la búsqueda de fórmulas alternativas para el funcionamiento pleno de la Universidad hasta el cese de actividades académicas declarado autónomamente por los últimos) sino de sus instancias de dirección, ha dado muestras de madurez política que se refleja, sobre todo, en el hecho de que, no obstante los inconvenientes que se han venido presentando, su incidencia en la calidad del debate nacional ha sido decisiva, de una parte, y, de otra, mantiene un nivel de desarrollo de sus actividades académicas que ha permitido el avance del actual semestre.
El jueves próximo, según se ha acordado en el día de hoy, el Consejo Académico se reúne de nuevo para discutir dimensiones sensibles de la propuesta de reforma (financiación, topología y competencias, Inspección y vigilancia, autonomía y gestión universitaria), tras lo cual se tomará una posición en torno a este proceso. Mientras tanto, este Consejo considera necesario facilitar las condiciones para que los tropiezos académicos sean mitigados e irradiar de sus prácticas los métodos que atentan contra la posibilidad de que las discusiones puedan darse, sobre todo las que deben sostener profesores y estudiantes, y entre estos estamentos y la dirección universitaria. Está claro que el Consejo Académico no se plantea, de ninguna manera, el cierre del semestre; muy al contrario, quiere encontrar fórmulas para que, sin perder la perspectiva del debate sobre tema tan delicado, la Universidad se mantenga abierta y funcionando. Los diálogos internos entre los estamentos y los que se puedan desarrollar interestamentariamente, más los que se deben hacer con los organismos de dirección de la Universidad, son base imprescindible para que estos propósitos puedan ser alcanzados. Un cierre universitario sería catastrófico para todos, sin poder determinar quiénes serían los más afectados.
Hacemos por lo tanto un llamado de lucidez a profesores y estudiantes para que las actividades académicas y reflexivas puedan avanzar en medio de las dificultades objetivas del momento. La defensa de la universidad pública pasa, ante todo y en primera instancia, por nuestra decisión firme de mantener la Universidad abierta y funcionando, y todavía peor que pudiera ser cerrada como consecuencia de la intervención de fuerzas exteriores a nuestra propia dinámica. El concurso de todos es necesario para seguir adelante.
Consejo Académico
Universidad del Valle
Octubre 18 de 2011