martes, 3 de septiembre de 2013

Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas.



 
Carl Sagan

Una de las leyes básicas de la física (Primer Principio de la Termodinámica) reza que ni la materia ni la energía se destruyen, sólo se transforman. Al ser la tierra un sistema cerrado, toda la materia (orgánica e inorgánica) que existe en nuestro planeta es básicamente la misma que existía hace 3.500 millones de años cuando se inició la vida en nuestro pequeño y azulado hogar cósmico.

Uno de los elementos esenciales en la conformación del universo es el carbono, de hecho es el cuarto elemento más abundante en el cosmos, y como tal, ha estado presente en nuestro planeta desde su formación. El carbono es uno de los elementos fundamentales para la vida. Si excluimos el agua, los tejidos de todos los seres vivos están conformados en más de un cincuenta por ciento de moléculas de carbono.

Las plantas, a través de la fotosíntesis, son los únicos seres vivos que tienen la extraordinaria capacidad de tomar el carbono que existe en la atmósfera, combinándolo con el agua y la luz proveniente del sol, para transformarlo en materia orgánica (celulosa, azúcares y almidón). Esta materia orgánica va a constituir la base de todas las cadenas alimenticias que sustentan la vida en la Tierra. Este es el milagroso principio de absolutamente todas las cadenas tróficas de nuestro planeta, el origen del ciclo del carbono y la base de todo lo vivo. Mediante una cadena de maravillosas reacciones, se transforma lo inerte, lo químico, la luz, el dióxido de carbono,… ¡en vida!

Los átomos de carbono que las plantas toman del aire para realizar la fotosíntesis se hacen parte de todas y cada una de sus moléculas orgánicas, y al ser estas ingeridas por un herbívoro (incluyendo al ser humano), se hacen parte a su vez de ese otro ser vivo. Si este consumidor primario sirve de alimento a un depredador, o incluso a un carroñero, sus moléculas de carbono son incorporadas a los tejidos de éste, pero como los tejidos de todos los seres vivos se están oxidando y reciclando en forma constante, regresando al medio ambiente que nos rodea, siendo sustituidos por nuevas moléculas de carbono provenientes de los procesos biológicos de otros seres vivos, tenemos entonces que las moléculas de carbono que integran nuestro cuerpo fueron, desde hace 3.500 millones de años, parte integrante de otros seres vivos, es decir, en nuestros cuerpos conviven moléculas de carbono que en otro tiempo integraron el cuerpo de dinosaurios y gigantescos cedros del Líbano, de soberbios tigres de Bengala y de humildes bacterias microscópicas, de delicadas mariposas monarca y de colosales ballenas azules. Las moléculas que conforman nuestros tejidos un día formaron parte de las manos con las que Juan el bautista derramó agua sobre la cabeza del Cristo; fueron parte del cuerpo del caballo del profeta Mahoma y de la higuera que cobijó a Shidartha cuando este transitaba el camino hacia la paz perfecta del nirvana para convertirse en Buda.

Bien sabía de lo que hablaba el Cristo cuando tomando pan (carbohidratos) y vino (azucares fermentados) dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”.
Los átomos que conforman nuestros cuerpos en algún momento volaron por sobre las cumbres nevadas de los Andes y los Himalayas, habitaron los oscuros y fríos abismos del fondo de los océanos y fueron parte del inmenso mar de vida se extiende por la Amazonia.

Algunas de nuestras moléculas orgánicas estuvieron, durante millones de años, sepultadas en capas geológicas en forma de petróleo y carbón; cuando estos hidrocarburos fueron extraídos y quemados, fueron respirados por plantas quienes las convirtieron en azúcares y almidones, mismos que ingerimos en nuestros cotidianos desayunos y que se vuelven parte de nuestro cuerpo al ser digeridos.
Nuestro cuerpo está hecho de polvo de estrellas. Al principio de los tiempos, en los hornos estelares, las cenizas de hidrógeno provenientes de la gran explosión primigenia se convirtieron en los primeros átomos de carbono que posteriormente darían origen a la vida.

De las estrellas venimos y a ellas, algún día, cuando nuestro sol convertido en un gigante rojo queme a la tierra, deberemos regresar.

Así lo visualizó, con su sensibilidad de místico y poeta el padre Ernesto Cardenal cuando en su Cántico Cósmico dijo: ¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta estuvieron en las entrañas de una estrella. ¡ Somos polvo de estrellas! El famoso astrofísico Neil de Grasse también lo ha expresado con hermosas palabras: “Muchos, al mirar las estrellas, se sienten diminutos porque el universo es inmenso. Yo me siento enorme porque todos los átomos que me forman vinieron de esas estrellas”. En cada ser que habita en la tierra late el alfa y omega de la vida; cada planta, cada animal, cada bacteria es principio y fin, la parte y el todo de la maravillosa y mágica trama de la vida.

Cuando defendemos las otras formas de vida que existen en la tierra estamos defendiendo lo que ayer fuimos y lo que mañana seremos. La vida es una sola, ella fluye y palpita, nace y se consume para de nuevo renacer en una trama eterna y sagrada de la que el ser humano es apenas una parte y sobre la que no tenemos derecho alguno a alterar o destruir.

domingo, 4 de agosto de 2013

La Tierra respirando

Mapa interactivo bajo el título 'La Tierra respirando', que muestra cómo se repliegan los hielos o reverdece la vegetación de nuestro planeta a lo largo del año, un espectáculo realmente asombroso, el equilibrio natural.
 
 

sábado, 27 de abril de 2013

“CON LOS AÑOS HE APRENDIDO”


Con los años he aprendido,
que la tristeza no es eterna,
que los malos momentos pasan
y que los buenos siempre llegan,
que el desamor puede llevarte a la locura
y que un beso dado en el
momento justo todo lo cura.

Con los años he aprendido,
que la gente que realmente te quiere
esta cuando más lo necesitas,
que cuando la vida te sonríe
amigos nunca te faltan,
y que cuando las lágrimas brotan
son los primeros que marchan.

Con los años he aprendido,
que no soy tan feo como yo me veo
ni tan guapo desde tus ojos,
que aunque la belleza atrae
es el alma el que enamora.

Con los años he aprendido
que el dinero se cuenta en sonrisas,
que las personas más ricas
no son las que más dinero tienen,
y que si alguien quieres hacer volar
antes de nada debes saber
que las alas no se pueden comprar.

Con los años he aprendido,
que las verdades a veces duelen
pero no duran para siempre,
mientras que las mentiras matan
y se convierten eternas.

Con los años he aprendido,
que los hombres más felices
no son los que buscan muchas mujeres,
si no los que en Una encuentran
todo lo que buscaban.

Con los años he aprendido,
que llorar no es de débiles
ni correr es de cobardes,
que a veces no hay decisión más valiente
y que produzca más sufrimiento
que llorar y salir corriendo.

Con los años he aprendido,
que hay personas que nunca mueren,
que aunque ya no estén entre nosotros,
en nuestro corazón siempre estarán presentes.

Sergio de Sa

miércoles, 6 de febrero de 2013

IRENA SENDLER in memoriam



 
Durante la Segunda Guerra mundial, Irena consiguió permiso para trabajar en el gueto de Varsovia, como especialista en cañerías y alcantarillas. Una vez allí, comprendió que el verdadero objetivo del gueto era la eliminación de todos los judíos, y pensó que era urgente sacar a todos los niños posibles, comenzó a evacuarlos de todas las formas imaginables: dentro de ataúdes, en cajas de herramientas, bolsas de patatas, entre restos de basura, en ambulancias como enfermos de males muy contagiosos... de esta forma llegó a salvar a 2500 niños.


Los nazis la atraparon y le rompieron las dos piernas y los dos brazos. Irena llevaba un registro de los nombres de todos los niños que salvaba y los tenía guardados dentro de un bote de cristal escondido al pie de un árbol del jardín de su casa. Pasada la guerra, intentó localizar a los padres que pudiesen seguir con vida y unir a las familias. La mayoría habían perdido la vida en las cámaras de gas. Los niños que se salvaron encontraron casas de acogida o fueron adoptados.

En el años 2007 Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la paz, pero no fue escogida, el premio fue para Al Gore por unas diapositivas sobre el calentamiento global y en el 2009 se le dio a Barack Obama tan solo por tener buenas intenciones.


ESTA DAMA MERECE MÁS QUE UN NOBEL, gran mensaje, no permitamos que caiga en el olvido después de 68 años. La intención de este mensaje es llegar al mayor número de personas en todo el mundo. IRENA SENDLER in memoriam.

sábado, 2 de febrero de 2013

NO TE RINDAS




No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.


MARIO BENEDETTI